Relatos a pie de cancha IV

Capítulo III

Capítulo IV

Pinos, palmeras, margaritas, bouganvillas… Le fascinaba la flora de la costa sobretodo después de haber vivido cinco años en una fría ciudad del centro. Los pueblos con mar tenían una energía especial que a ella le hacía feliz. Sus padres acertaron plenamente con su nombre, Mar.

Al pasar por una zona de casitas bajas se asustó. Escuchó ladridos cerca y pensó si irían atados. No le hacían demasiada gracia los perros sueltos y ya había tenido algún susto yendo en bicicleta ¿Qué tendrán las ruedas que les atraen de esa forma tan incontrolable?

Miró por encima del hombro y los vislumbró a lo lejos. Iban sueltos, sí,  y corrían a gran velocidad hacia ella. Trató de acelerar el pedaleo pero nerviosa perdió el control de la bicicleta. No vio una roca en mitad del camino que en condiciones normales habría esquivado sin más. Chocó contra ella y giró bruscamente el manillar. Cayó 500 metros terraplén abajo.

Su grito ahogado de pánico no lo oyó el amo de los animales que salió corriendo detrás de los cinco mastines extrañado por la reacción de éstos.

Silencio, oscuridad, humedad, dolor…

Mar cayó bruscamente al agua. Estaba fría, especialmente fría para encontrarse en el mes de mayo.

El peso de la bicicleta la empujó hacia el fondo y ni su buena condición física ni su facilidad para nadar le permitía dar cuatro brazadas hacia la superficie. Pensó que moriría ahogada y se angustió. » Vamos Mar, ¡¡ nada, nada, nada!!

Música, luz, calor, paz…

Continuará

2 comentarios sobre “Relatos a pie de cancha IV

  • Esa mezcla de hechos .que yo reconozco. me encanta y me hace estar esperando el siguiente 👏👏👏👏

    Respuesta
    • Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia 😂😂 Gracias por leerme MAngeles. Y si quieres compartir yo encantada

      Respuesta

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