Empezar perdiendo por 6-1 no es demasiado alentador. Además con la sensación de que ni tu compañero ni tú tenéis el día. Pero fue cambiar de lado de la pista y empezar a ganar… ¡Segundo set 6-3! La gran diferencia fue la actitud. Hay que creérselo. Hay que hablar con uno mismo y convencerse: puedo hacerlo, tengo un buen saque, de revés voy bien… Eso sí, por dentro, para uno mismo ( hacia los demás humildad a tope😉 )
¿Tercer set? 7-5 para nosotros. Som’hi!!
Y estoy especialmente contenta porque últimamente los partidos a 3 sets los perdía…

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